La lucha silenciosa contra las fugas de agua: tecnología y dedicación nocturna.
En España, de cada 100 litros de agua suministrados a las redes de distribución, solo 70 llegan a los usuarios finales. Esto significa que el 30% del agua se pierde en el proceso, un dato que las compañías de agua consideran mejorable.
Para ilustrar la magnitud del problema, una fuga de un litro por segundo puede suponer la pérdida de más de 31 millones de litros de agua al año. Las empresas de agua han establecido departamentos de rendimiento hidráulico con el fin de reducir este problema.
Los profesionales utilizan una variedad de tecnologías y métodos para detectar y localizar fugas, incluyendo la digitalización, estudios de caudales mínimos nocturnos e inteligencia artificial. Estas herramientas permiten acotar las áreas donde es probable que existan fugas.
Sin embargo, la identificación precisa de las fugas requiere de un trabajo especializado. Es aquí donde entran en juego los operarios busca fugas. Es el caso del sanluqueño Aniceto Jordán, trabajador de Aqualia. Profesionales como él trabajan principalmente durante la noche, cuando el ruido ambiental es mínimo, utilizando equipos de ultrasonidos con el fin de detectar con exactitud la ubicación de las fugas.
La labor de Aniceto es fundamental para mejorar la eficiencia en el suministro de agua. Su trabajo no solo contribuye a reducir las pérdidas económicas asociadas con las fugas, sino que también ayuda a conservar un recurso cada vez más valioso en el contexto actual de cambio climático y creciente demanda de agua.
En este reportaje queremos conocer la importancia de su trabajo pero también como afecta al día a día en su vida familiar.
Un reportaje de Paco Méndez.












